domingo, 24 de junio de 2012

HERMANOS DE LOS HOMBRES ( 5 )

CAPITULO QUINTO
Piedra Rápida ; hijo de Sombra de noche

Mi padre me contó muchos secretos.
Uno de ellos fue el porqué Caraquemada tiene la cara quemada.
También me explicó las razones de aquel día, y porqué nunca dice a nadie, ni siquiera a la gente de nuestro grupo, porqué le quemaron la cara.
A veces he oído que él cuenta como un día cayó en una hoguera y se quemó, tras una pelea, también cuenta que fue durante una cacería y que un animal le escupió un liquido abrasador, o que por salvar a un niño de las llamas de un incendió tiene la cara así.
La verdad es que nadie sabe porqué.
Excepto mi padre, Tuk, el cocinero y yo, aunque tuk no creo que sepa que yo lo sé.
Mi padre me hizo prometer que nunca se lo diría a nadie.

Fue un día en el que quisieron acabar con aquellos seres tan parecidos a nosotros, por la noche...
! pero a quien se le ocurriría semejante tontería!
Mi padre me dijo que decidió ir a matarlos una noche, porque según Caraquemada, todos iban medio anestesiados bailando y entonando extrañas melodías y así seria mas fácil acabar con ellos, pues parecían mas débiles y ensimismados, abstraídos en sus extrañas costumbres...
! Que estupidez !
O tal vez no , quien sabe si yo no hubiera hecho lo mismo.
Resulta, que días atrás del funesto día de la hoguera, Caraquemada ya había intentado matar a alguno cara a cara, a plena luz del día, aunque fuera por la espalda y a traición, pero cuerpo a cuerpo.
Las varias veces que lo intentó, salió perdiendo y malparado.
Aquellos seres eran terriblemente astutos y fuertes y aunque Caraquemada era el hombre mas fuerte de su grupo, nada pudo hacer ante ellos.

Mi padre me dijo que su obsesión con aquellos seres venia de tiempo atrás, cuando Caraquemada era un adolescente.
Cuenta que un día fueron de cacería juntos, mi padre, Caraquemada y varios jóvenes mas del grupo, para demostrar quien era el mejor cazando, no solo en la forma de hacerlo sino también en la cantidad, cosas de juventud, para fortalecer los rangos dentro del grupo, cosas antiguas, por suerte ahora ya no demostramos nada, pues no tenemos ninguna necesidad, quizás esta sea una de las pocas cosas buenas que Caraquemada ha implantado en el grupo.
Bueno, a lo que íbamos diciendo, Caraquemada se jactaba de que era capaz de matar a muchos animales delante de sus amigos, y así fue; aquel día mató a tantos jabalíes que según mi padre parecía como poseído.
Encontró una manada, los acorraló y mató a tantos que ni todo el grupo hubiéramos sido capaces de comérnoslos en una semana...
Fue entonces cuando aparecieron aquellos seres tan parecidos a nosotros.
Un grito de uno de ellos bastó para que nos quedaramos inmóviles.
 Uno de aquellos seres recogió el cadáver de el mas pequeño de los jabalíes, y lanzando otro grito desgarrador lo alzó por encima de su cabeza y con mucho cuidado se lo acercó a la cara.
Se quedaron aterrorizados los jóvenes del grupo al ver acercarse a aquel ser tan parecido a nosotros con el pequeño jabalí en brazos.
De un solo empujón derribó a Caraquemada y le soltó el jabalí encima.
Otro de aquellos seres vino con otro jabalí en brazos e hizo lo mismo.
La situación se repitió con cada uno de los jabalíes abatidos, habían tantos que cubrieron al pobre Caraquemada, hasta tal punto que los demás jóvenes pensábamos que lo habían matado ahogado.
Cuando el ultimo jabalí fue puesto encima de Caraquemada, una mano certera sacó de la montaña de cadáveres a un Caraquemada ensangrentado, cogido por el cuello, con tanta fuerza que solo se le veían los ojos y los dientes en una mueca de dolor ante tanto rojo que derramaba la sangre de los animales.
 Las palabras que le dijo aquel ser no las entendimos, pero Caraquemada no habló ni una sola palabra hasta llegar a un riachuelo cercano donde se limpió la sangre y regresamos al campamento totalmente con la cabeza agachada y habiendo aprendido una lección, aunque solo la entendimos por gestos.

Mi padre al contarme esto se estaba comprometiendo a ser expulsado del grupo, pues Caraquemada, tal humillación no la hubiera consentido una segunda vez.
Hasta el día en que cometimos la matanza de animales en el claro, no me di cuenta de lo absurdo que era matar por matar a los animales, gracias a Tuk que nos hizo parar y sacarnos de aquella nebulosa.
Recuerdo la cara que puso Caraquemada cuando Tuk nos hizo parar de matar, se quedó mirando a los animales muertos y bajo  y giró la cabeza en señal de reproche.

Según mi padre, aquella aventura con aquellos seres tan parecidos a nosotros le trastocó de tal manera, que no fue capaz de superar aquella humillación pública, y desde entonces, aunque aprendiera la lección, odia a aquellos seres, pues él, siendo el joven mas fuerte y atrevido del grupo, había sido ridiculizado delante de sus compañeros.
Otra anécdota mas me contó con respecto a aquellos seres:
Como no podía derrotar a ninguno de aquellos seres ni imponer su fuerza ante ellos de ninguna de las maneras posibles, pues como sabéis ya lo había intentado varias veces sin resultado alguno, su venganza , tan anhelada para su auto estima, paso de los machos a las hembras.
Es , era y será difícil ver a las hembras de estos seres tan parecidos a nosotros.
Pero a veces, por casualidad topamos ante alguna de ellas, y a decir verdad son increíblemente atractivas, y fuertes, pues son mas grandes que nosotros, o por lo menos mas corpulentas.
El hecho es que Caraquemada ansiaba llevar a cabo su venganza y no se le ocurrió otra cosa que buscar a alguna hembra de aquellos seres para atacarla, y a poder ser matarla y dejar claro que había sido el quien lo había hecho, para ganarse el respeto tan menospreciado que ya tenia ante aquellos seres.

Cuenta mi padre que no dijo nada a nadie de lo que iba a hacer, pero un día decidió ir de caza solo, o eso es lo que decía en el grupo para poder ir en busca de su captura.
Volvía al campamento con las manos vacías o con alguna presa de poca importancia, y eso llamó la atención de mi padre, pues Caraquemada no solía salir en vano de caza.
Por casualidad un día mi padre decidió seguirlo, solo, sin decir nada a los demás compañeros, y no le resultó difícil, puesto que mi padre es Sombra de noche, y cuando quiere es silencioso y rápido como una serpiente.
Ese día,y por casualidad vuelvo a repetir, lo siguió sigilosamente, y justamente ese día pasó lo que pasó:
En un recodo muy frondoso de un acantilado que cortaba el rió en dos partes, cerca de donde estábamos nosotros acampados, vio como Caraquemada se tiraba al suelo.
Mi padre sorprendido se tiró también, pensando que había alguna bestia en las cercanías, pero no era así.
Justo debajo de la cascada de agua que producía el acantilado de roca, había una bella hembra de aquellos seres,  desnuda y dejando que el agua cayera sobre ella.
La visión era magnifica, dice mi padre que nunca mas a visto a hembra tan bella, a excepción, claro está de las nuestras, que aunque no sean tan guapas, son mas adecuadas para nosotros.

Normalmente si los machos de aquellos seres son astutos y listos y parece que posean un sexto sentido para saber cuando alguien se acerca a ellos, las mujeres aun son mas poderosas en ese sentido, de ahí el hecho de que apenas se dejen ver, y quizás cuando lo hacen, saben perfectamente que estamos merodeando por su territorio.
Lo cierto es que no se sabe si fue por el ruido del agua, por la abstracción que en ese momento sentía la hembra, o por cualquier otro motivo, que Caraquemada sin pensárselo dos veces se abalanzó hacia ella  y consiguió derribarla hundiéndola en el agua.
Por unos momentos los dos quedaron sumergidos y mi padre no sabia como reaccionar.
En el momento en que salieron a la superficie del agua Caraquemada le propinó un fuerte golpe en la cabeza de la hembra, la cual empezó a sangrar por un lado y media cara  se le tiñó de rojo.
Aturdida y llevándose las manos a la cabeza, la hembra parecía no salir de su asombro y de pronto las manos de Caraquemada se cerraron en su cuello y la empujó hasta la orilla del rió.
La hembra parecía no resistirse y aun con las manos en la cabeza parecía como si yaciera en el suelo, con los ojos clavados en Caraquemada.
Éste viéndose victorioso, alcanzó una roca que había en el suelo y la alzó en lo alto para golpear a la hembra en la cabeza y así acabar con ella.
Pero de pronto y cuando mi padre estuvo a punto de gritar para que se detuviese, Caraquemada dejó caer la piedra a un lado y se quedó mirando su cara unos segundos, una cara que no le había dejado de mirar desde el primer momento en el que salieron del agua.

Si algo me fastidia de los hombres es que abusen de las mujeres, aunque en este caso bien bien no era una mujer como las nuestras sino mas bien una hembra de unos seres muy parecidos a nosotros, pero aun así  me repugna que el hombre use la fuerza para aprovecharse del cuerpo de alguien mas débil, con lo bonito y fácil que es conseguir la comprensión de una mujer, pues a ellas también les gusta el contacto físico y están dispuestas a hacerlo con quien se lo merece.
El caso es que Caraquemada intentó aprovecharse de la hembra herida, que en ningún momento opuso resistencia y se dejo penetrar por el unos segundos, ante la estupefacción de mi padre, que veía aquello como algo antinatural y horroroso, impropio de alguien de su grupo.
Unos segundos tardó Caraquemada en la cópula, pues con un movimiento rápido la hembra con una sola mano apartó y levantó a Caraquemada en el aire medio metro por encima de ella, aun con la otra mano tapando la herida de la cabeza.
En ese instante la hembra empezó a reírse a carcajadas de Caraquemada, que se le había quedado cara de tonto, y apartando la mano de la cabeza señaló su miembro viril y aun se reía con mas fuerza.
Era tan fuerte la risa de la hembra que a mi padre también se le dibujó una sonrisa en la cara al ver tan bochornoso espectáculo, y cuando parecía que se iba a morir de la risa, la hembra le propinó una bofetada en la cara, tan sonora que acallaron por unos segundos las carcajadas.
Con un movimiento brusco la mujer se levantó girando su cuerpo, aplastando contra la arena al pobre Caraquemada, y tras escupir un salivajo encima del cuerpo de el, desapareció entre la maleza del margen del río.

Cuenta mi padre que ese día cuando volvió al campamento, Caraquemada no habló con nadie y estuvo como ausente todo el resto del día.
Yo, Piedra rápida, desde que sé tantas historias sobre Caraquemada y su conducta con aquellos seres tan parecidos a nosotros, deseo convertirme en el líder de nuestro grupo, pues creo que tal personaje no se merece que el grupo le siga en sus decisiones, pues aunque algunas son dignas de líder, las mas son equivocadas y erróneas, y pueden llevarnos al fracaso grupal.
El problema sigue siendo el mismo, que yo aun soy joven, y aunque soy el mejor cazador del grupo, él sigue siendo el mas fuerte, y aunque le retara para una pelea por el rango superior, seguro que me ganaría y ya no podría volver a disputar el puesto jamás.
Por eso espero el momento adecuado para hacerme con el liderazgo, el momento en que Caraquemada cometa un error total, o quede debilitado por alguna razón de peso, al tomar, por ejemplo una decisión equivocada o algo así...
De momento tendré que seguir preparándome y esperar a recuperarme de la pierna herida, para poder tener opciones en la lucha por el poder del grupo.