jueves, 1 de marzo de 2012

HERMANOS DE LOS HOMBRES (3)

CAPITULO TERCERO
Tuk; el cocinero

Si ya es difícil ocuparse de que todo el grupo tenga la comida preparada, desde que llegaron las gemelas las cosas se hicieron mas complicadas, y mas aun cuando semanas después otros grupos se fueron incorporando a nosotros para echar del territorio a aquellos seres tan parecidos a nosotros.
Yo sabia que no solo de bulbas se podían alimentar las gemelas, así que tuve que ingeniármelas para sacar leche de donde fuera.
Veloz  y yo nos hicimos inseparables y después de la gran cacería que por fortuna tuvo lugar dos días después de la traición de los rubios del norte, nos dedicamos exclusivamente a buscar animales que o bien estuvieran dando de mamar a sus crías o bien tuvieran leche de sobra, como vacas, ovejas y cabras.
Por suerte habían bulbas por todo la tierra por donde pasábamos, así que, aunque no era suficiente alimento para ellas, al menos no morirían.

El dia que encontramos al rebaño de vacas en la frontera norte con el sur, todos nos alegramos por dos motivos:
Primero, que nos podríamos establecer durante un tiempo seguido hasta que las vacas se fueran.
Y segundo, que las gemelas ya podrían alimentarse como es debido.
Establecernos allí, estuvo bien, pero solo durante un tiempo, luego las cosas empezaron a complicarse.

A mi me llaman Tuk, el cocinero, pero lo que nadie sabe con certeza es cual es el significado de mi nombre.
De pequeño mi gente murió poco a poco por una grave enfermedad que afectaba los pulmones.
De mayor supe porque habían muerto.
Fue por respirar el humo de la montaña de fuego, un dia que seguíamos a unos animales para cazarlos.
A mi me llamaban Tuk, que en nuestro idioma significaba " el que mas aguanta la respiracion ", y sencillamente era porque cuando nos sumergíamos en el río a jugar, yo era el niño que mas tarde salia al exterior.
Por eso aquel dia que subíamos por la montaña de humo, al sentir el fuerte olor a azufre, yo aguanté como nunca la respiracion y bajamos todos la pendiente corriendo como locos.
En pocos dias empezaron los síntomas, tos y mucosidad, picor de ojos y sed infinita.
Primero empezaron a morir los ancianos, luego los niños excepto yo, y por ultimo las mujeres y los hombres del grupo.
Me quedé solo vagando los bosques y pronto aprendía a cazar por mi cuenta y a comer todo tipo de vegetales.
El dia que me encontraron los hombres blancos por fin pude tener una familia de nuevo.

Yo era mas moreno que todos los demás y aunque tardé mucho tiempo en comprender su idioma, enseguida me acoplé al grupo y rápidamente fui designado a preparar las comidas, pues era un excelente cocinero, gracias a mi aportación de hierbas aromáticas y vegetales comestibles.
No tardé en conocer a los otros seres, pues con mi anterior grupo nunca habíamos topado con ellos.
Pululaban por todo el territorio, con la seguridad de quien es dueño de la tierra.
Hombre fuerte, así se llamaba anteriormente el líder de los hombres Caraquemada, no podía soportar que aquellos seres convivieran con nosotros.
Apenas nos atacaban, pero el los odiaba a muerte, y como no podía con ellos a pesar de su gran fortaleza, un dia decidió enfrentarse a ellos, por la noche, cuando estaban todos bailando alrededor de las hogueras.
El grupo de hombres no estaba de acuerdo en atacarlos, pero Hombre fuerte nos convenció a todos de que era necesario.

Fue una noche de luna llena y ellos, los seres tan parecidos a nosotros, estaban en pleno éxtasis, bailando y entonando aquellas letanías que tan nervioso ponía a Hombre fuerte.
Fue un error atacarlos, pues estos seres parece que se comuniquen a través del pensamiento, sobretodo cuando es de noche.
Nos acercamos sigilosamente empuñando palos y piedras, pero aun antes de hacer nuestra aparición, los seres ya parecían estar advertidos del peligro, y con gran maestría nos acorralaron obligandonos a acercarnos a la hoguera y después de quitarnos las armas nos hicieron sentar en el suelo.
Uno de ellos se acercó a nosotros y uno a uno nos fue mirando a la cara, y tras observarnos a todos cogió a Hombre fuerte por el cuello y lo levantó un palmo del suelo.
Estaba claro que aquellos seres no querían hacernos daño, y aunque parecía que quisieran darle un correctivo a Hombre fuerte,  mas bien parecía que les hacíamos gracia y que nuestra incursión nocturna les divertía.
Aquel ser pronunció una palabra y los demás seres gritaron de jubilo y  reanudaron el baile para estupefacción nuestra, que estábamos atemorizados por lo que le pudiera pasar a Hombre fuerte.
Todos y cada uno se aquellos seres cada vez que daban una vuelta a la hoguera ponían las manos en la cara de Hombre fuerte, tiznandosela con una pasta de color blanco, como burlándose de el.
Hombre fuerte estaba furioso, pero tan impotente que solo podía maldecir a aquellos seres.
Cuando el ultimo ser toco la cara de Hombre fuerte, nos abrieron el paso y salimos todos corriendo.
Ellos seguían a lo suyo, como si no hubiéramos estado allí.

Al dia siguiente Hombre fuerte se despertó con la cara quemada, justamente donde los seres le habían puesto las manos,, aquella pasta blanca con la que pintaron su cara, le había quemado lentamente y sin dolor ambos lados de la cara.
Desde aquel dia a Hombre fuerte le llaman Caraquemada, y los pocos que estuvimos aquella noche con el sabemos el porqué.
Después de aquel día nuestro grupo se disolvió, pues nadie quería seguir con Caraquemada, muchos pensaban que nos traería mala suerte, y que aquellos seres lo habían maldito.
Yo no creía que aquello fuera cierto y seguí con el y unos pocos hombres mas también.
Al final, de los que éramos, solo Sombra de noche y yo, estamos con el.
Afortunadamente nuestro peregrinaje fue acertado y ahora somos los que somos, una gran familia.

El dia que los hombres rubios del norte nos traicionaron atacándonos de noche y quitandonos las pieles, Caraquemada estaba mas furioso que nunca.
Supongo que siendo el líder del grupo y el hombre mas fuerte de todos, no podía soportar la idea de que aquellos hombres rubios nos hubieran engañado ofreciéndonos hospitalidad, y que encima en el momento del asalto, el único hombre que ofreció resistencia sin miedo fuera el hijo de Sombra de noche, Piedra rápida.
Yo que lo conozco desde hace tiempo, supongo que lo que mas le dolió fue que un chico fuera mas atrevido que el, eso solo significaba que cada vez se hacia mas mayor y que no tardaria mucho en tener que dejar el cargo de líder a los jóvenes que venían con fuerza, ley de la naturaleza.
Creo que estaba mas furioso por ese detalle que por la pérdida de las pieles o el valor que había demostrado Piedra rápida.

Semi-desnudos, y tiritando de frío, toda la familia que eramos exceptuando a las gemelas y su hermana y el hijo de Sombra de noche, fuimos tal como salió la primera luz de la mañana a buscar algo para protegernos del frío, sabíamos que encontrar caza con buena piel iba a ser muy difícil, así que nos dividimos entre hombres y mujeres para inspeccionar el terreno.
Yo mismo di ordenes a las mujeres para que fueran a buscar unas cortezas de árbol muy peculiares, que permitían la flexibilidad para poder calentarnos mientras encontrábamos algo mejor para cubrirnos.
Primero fueron a llevárselas a los que se quedaron en el campamento con las gemelas y luego vinieron a buscarnos para dárnoslas a nosotros, pero rechazamos las cortezas, pues no habíamos parado de correr de un lugar a otro de la montaña cortando arboles y lianas para fabricar trampas, pues desde lo alto de la montaña no habíamos divisado absolutamente ningún movimiento de animales, pero yo sabia perfectamente que por allí pasaban, por las marcas dejadas en la vegetacion.

Conseguimos cazar algún pájaro y algún roedor y con eso y con la leña que habíamos acumulado pasamos el dia hasta la noche, momento en el cual hicimos otra gran hoguera y cubiertos de cortezas y acurrucados nos pusimos a dormir.
Sombra de noche me despertó y me ordenó silencio, y con señales me dijo que había algún animal cerca de la hoguera.
Así que armados de palos fuimos a mirar.
No dimos ni tres pasos que volvimos a oír ruido, pero esta vez era el sonido de la huida.
Los animales son mas listos que nosotros y poseen un oído y una vista extraordinaria, sobre todo en la oscuridad y en silencio.
Sombra de noche volvió a dormirse pero yo ya no pude hacerlo, y al rato volví a escuchar acercarse a algo.
Aguanté la respiracion y sin hacer ruido me fui acercando hacia donde yo creía que había algo.
Si era capaz de no pisar nada que me delatara, ningún animal se enteraría de que yo avanzaba, pues lo primero que oyen los animales es la respiracion.
Mi sorpresa fue grande cuando lo que vi observando a nuestro grupo agazapado entre unos matorrales, no era un animal, sino uno de aquellos seres que tanto temíamos.

Sin duda era muy raro que uno de aquellos seres deambulara solo de noche, pues todos sabíamos que precisamente de noche es cuando todos se juntan alrededor de las hogueras.
Este debía ser aquel ser del cual hablaba tan bien Veloz, y por lo visto estaba solo, siguiéndonos a propósito o atraído por nuestra gran hoguera.
Quizás había confundido nuestra hoguera con las que hacían ellos, o quizás no, quien podría saberlo.
Era inquietante saber que nos seguía, pero estaba claro que poco podríamos hacer para disuadirlo.
Seguro que el solo podría con todos nosotros si se lo propusiera, pues no eramos muchos hombres.
A mi se me estaba acabando el aire de los pulmones y necesitaba aspirar de nuevo, pero el miedo me tenia prisionero en el mismo sitio, con la mirada fija en el, que no sabia que yo estaba allí.
Intente coger aire lo mas silencioso que pude, pero aquel ser se dio cuenta de inmediato que alguien estaba allí.
Con un giro de cabeza miró hacia donde yo estaba, y aunque estaba bien escondido creo que sabia que era un hombre y no un animal el que le estaba observando, pues sin miedo alguno a ser atacado se marchó despacio dandome la espalda y sin ninguna prisa, como si quisiera que le siguiera.

No sabia bien que hacer, o volver al grupo y avisar de que aquel ser extraño estaba observandonos o seguirle.
No teníamos apenas pieles con  que cubrirnos, solo aquellas cortezas momentáneas, para darnos calor mientras estábamos parados, yo comenzaba a sentir el frescor de la noche, pues había dejado las que llevaba puestas junto a la hoguera para moverme mejor en la noche silenciosa, así que avisar a los demás hombres hubiera sido una estupidez, pues solo hubiéramos conseguido pasar frío, cansarnos y seguro que no hubiéramos dado con el, pues si uno de aquellos seres se lo proponía, desaparecía en segundos.

Opté por seguirle, mas para entrar en calor y por pura curiosidad que otra cosa, pues no se muy bien cual era mi intención ante el, de hecho tenia todas las de perder si quería hacerme algo.
Muy dentro de mi algo me decía que aquel ser solitario no tenia intención de hacerme daño, pues si hubiera querido ya lo hubiera hecho.

Seguí el camino por donde había pasado aquel ser, a oscuras y a tientas entre la vegetación hasta llegar a un claro donde la luz de la luna iluminaba apenas.
Desde allí pude observar con mas atención el entorno y aunque no conseguí  ver a aquel ser si que lo pude oír.
Estaba entonando una monótona letanía, cerca, muy cerca de mi.
Aguanté la respiracion y me acerqué al sitio donde se oía su voz.
Lo vi arrodillado y con el tronco del cuerpo y la cara tocando la tierra, con los brazos estirados hacia delante entonando su melodía sin inmutarse de mi presencia.
No sabia que estaba haciendo y porque se había quedado allí en vez de irse a otro lado, tan cerca de nosotros y tan cerca de muchas de las trampas que habíamos puesto por la tarde cerca del claro, justo donde yo había dicho a los hombres que las pusieran, pues era camino de pasto de animales.
Algo irresistible me obligaba a acercarme a aquel ser, pero el miedo que sentía hacia el también me decía que me fuera o que me acercara a atacarle cobardemente.
Aun tenia suficiente aire para aguantar un poco mas y tomar una determinación.
Quizás lo mejor seria matarle, un corte en el cuello con una piedra afilada seria rápido y limpio, pero no me veía capaz de hacerlo, no parecía agresivo y aun valoraba mi vida como para arriesgarme a hacer tal cosa.
Tampoco nos había hecho nada, o eso creía yo, y aunque siempre eran una amenaza, pues eso es lo que siempre nos decía Caraquemada, no veía motivos suficientes para arriesgarme.
Aquel ser en teoría pacifico seguía allí recitando sus letanías sin inmutarse, y a mi se me estaba acabando el aire, así que decidí no volver a molestarlo ni delatar mi presencia, así que volví por el camino sin hacer ruido y lo mas rápido que pude.

Llegué al campamento sudando a pesar del frío que hacia, y tras beber un poco de agua y serenarme me volví a cubrir con las cortezas y me quedé dormido, rumiando sobre la presencia de aquél ser en nuestro campamento y en mi deber de decirlo al día siguiente a mis compañeros.

3 comentarios:

calmA dijo...

Qué bonito J, pensaba mientras leía, en que cuando sean tus hijos mayores y puedan leer estos cuentos, se van a sentir muy orgullosos de su papi, en fin, sigo esperando el próximo capitulo, a ver quien es ese hombre que se ha acercado al campamento y como solucionan lo del frío y el hambre, que aunque con las vacas, supongo que acechará también, es todo un canto a la supervivencia. Me gusta mucho, me encanta que alguien tenga esta imaginación, los cuentos son maravillas. Un beso a Tuk y otro a ti.

jocavi dijo...

Gracias Calma:
Espero que a mis niños les guste cuando sean mayores o al menos aprendan alguna cosa.
Voy improvisando el relato a medida que escribo, nunca antes habia escrito algo tan largo y a veces tengo la sensacion que nunca se va a acabar jejej, siempre se le pueden ir añadiendo detalles...
Te advierto que habran sorpresas en el cuarto capitulo.
Un besote y gracias por los animos, eres un sol de guapa, muak

Bosón de Higgs dijo...

Tiempos duros para hermanas gemelas que en algunos lugares o tiempos serían sacrificadas,o al menos una de ellas,porque el ser humano es supersticioso por naturaleza.
Un relato de supervivencia el tuyo donde las tribus y grupos mejor preparados y mejor adaptados siempre llevan las de ganar y se aprovechan de las más vulnerables.
Ya nos contarás más sobre ese enigmático personaje a priori pacífico,desinteresado y seguro de sí mismo.Un abrazo prehistórico Jocavi.